Por último, en cuanto a estilos de vida, la investigación nos ha reforzado en el convencimiento de que redes sociales como Tuenti son, en muchas ocasiones, para los chicos y chicas de la Generación Net, lo que las plazas, los parques, los polideportivos o las salas de videojuegos eran para la gente de nuestra generación. En breves palabras, un lugar para la socialización fuera del horario académico que, además, presenta otras ventajas concluyentes para los JUM como el ahorro de dinero que supone en las comunicaciones con otros contactos, el seguimiento de asuntos de interés divulgados públicamente o su idoneidad como escenario para desarrollar y conversar sobre asuntos académicos.
En este sentido, los JUM consideran hoy en día que hacerse una cuenta en Tuenti, por poner un ejemplo, es una decisión indispensable para mantenerse conectado o conectada a los grupos de amistades. ¿Qué pasaría si no tuvieras Tuenti?, preguntamos a Diana. “Preferiría que no pasara, porque todos los días entro en la página para chatear con mis amigos”. Como sentenciaban Ángel Barbas y César Bernal en el libro „Conectados en el ciberespacio‟, “la relación a través de Tuenti es una prolongación de las que tienen con sus amigos y amigas de la vida real”.
Incluso, hemos comprobado que, algunas veces, la decisión de entrar en Tuenti no es tomada por el propio usuario/a, sino, como en el caso de las dos informantes con las que contactamos, son sus amigos los que toman la decisión por ellas y las incitan a utilizar la misma herramienta comunicativa. Por tanto, intuimos que el hecho de que todos los amigos tengan perfil en Tuenti y utilicen frecuentemente el chat o publiquen comentarios en los espacios personales de otros contactos es visto como algo fundamental para reforzar el sentido identitario del grupo y de las personas que forman parte de él. Lo mismo se puede decir de las fotos, la otra gran actividad que hemos detectado en el uso que hacían de Tuenti las dos jóvenes universitarias. Ahora, entre los JUM, no sólo es importante hacerse fotos con los amigos para reforzar sentimientos como la autoestima o el compañerismo, sino que también es vital el hecho de publicarlas, etiquetarlas y comentarlas en estos entornos digitales. De lo contrario, probablemente terminarán como aquellas que guardábamos, cuando aún no existía la fotografía digital, en los cajones de nuestra casa y esperaban la llegada de alguna visita para entrar en escena.
En definitiva, podemos concluir que la comunicación de los JUM en las redes sociales y, más concretamente en Tuenti, evidencia de forma multimedia muchas de las particularidades generales asociadas a esta generación; entre otras, la transmisión veloz y emirec de información, la realización de “procesos y multitareas paralelos”, “el trabajo en red” o la preferencia por la imagen mencionada por Marc Prensky. Sin embargo, pese a los riesgos inherentes a un proceso excesivamente volcado hacia la satisfacción inmediata de las necesidades comunicativas y también hacia el aspecto emotivo, no debemos condenar estos nuevos usos del lenguaje, ya que son tan legítimos como otros, incluso más pobres lingüísticamente hablando, que ya existían en nuestra sociedad antes de la llegada de internet y, lo que es más importante, cumplen una función básica: la de servir de forma de expresión de las nuevas generaciones. Con sus puntos débiles, como el peligro de propagar usos informales del lenguaje a otros ámbitos, pero también con fortalezas tales como la creatividad, la interactividad y el enriquecimiento que supone manifestarse en una gran variedad de formatos.
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miércoles, 8 de junio de 2011
Conclusiones generales (y III)
Etiquetas:
Generación Net
Conclusiones generales (y II)
No obstante, los resultados observados en la investigación que llevamos a cabo nos instan a ser precavidos a la hora de formar un juicio final con respecto a la capacidad comunicativa de las nuevas generaciones. Aceptando que los jóvenes tienen en su mano una comunicación mucho más rica, heterogénea e interactiva (en los dos sentidos, como emisores y receptores) que la que existió en décadas anteriores, no podemos negar el hecho de que la etiqueta de nativos digitales que reciben estas personas no siempre quiere decir que sean alfabetizados digitales.
De hecho, las dos informantes a las que entrevistamos reconocieron que no habían creado nunca un blog personal, ni habían hecho uso de otras herramientas como marcadores sociales o wikis. También es significativo que su principal ocupación dentro de Tuenti sea hablar a través del chat interno de la plataforma, lo que sin duda nos sugiere que se „conforman‟ con la opción más sencilla de comunicación, en la que básicamente sólo han de escribir e insertar algún emoticono. Curiosamente, y salvando las diferencias entre diferentes carreras universitarias, las conclusiones de nuestra investigación nos hicieron recordar otras que habíamos analizado a lo largo de esta asignatura, como la de un profesor de Periodismo9 que, tras realizar una encuesta entre sus alumnos, observó que la gran mayoría de sus alumnos usaba internet “para bajar música, series o pelis, y para chatear” y que las aplicaciones informáticas más recurrentes eran Emule, Messenger y Word.
A pesar de que la competencia digital forma parte desde hace unos años de los cometidos que ha de cumplir la Educación Secundaria Obligatoria, muestras como las que hemos citado desmitifican, en parte, la creencia de que los JUM saben manejar de forma avanzada las tecnologías por el simple hecho de haber nacido y crecido entre ellas. Que dos estudiantes universitarias como las que hemos entrevistado declaren que no han experimentado nunca con otras herramientas que no sean Tuenti o Facebook nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de emprender un verdadero cambio en la forma de enseñar las nuevas tecnologías dentro de la educación. Por su puesto, es imperativo que las nuevas generaciones sepan controlar las TIC y sus respectivos lenguajes técnicos, pero, en nuestra opinión, creemos que ha de ser incluso más prioritario fomentar una actitud crítica y reflexiva que lleve a los estudiantes a servirse de las potencialidades de cada una de esas aplicaciones y a pasar de escribir simplemente en la red a transformarla desde un enfoque tecnosocial. ¿De qué sirve que los JUM aprendan a dominar una herramienta si luego el uso que hacen de ella se restringe a hablar, principalmente, de manera escrita y con las limitaciones de inmediatez y de espacio que impone, por ejemplo, el chat de Tuenti?
Desde nuestro punto de vista, abogamos por que, desde todos los niveles educativos, se intente que estos jóvenes vayan más allá de las prácticas más básicas y tomen el camino para convertirse en sabios digitales. En este sentido, coincidimos con la visión de Marc Prensky en su ensayo „Homo Sapiens Digital: Desde los inmigrantes y nativos digitales hasta la sabiduría digital‟: “Hay que saber utilizar como complemento la tecnología, no manipular, si utilizarla creativamente, que significa ayuda para tomar una sabia decisión, que se ve reforzada por la tecnología. Por lo tanto, el sabio digital buscar los casos en que la tecnología mejora su pensamiento y su comprensión. […] Ser Sabio digital implica no sólo mejorar nuestras capacidades naturales con las tecnologías existentes, sino también continuamente identificar áreas adicionales. Investigar y evaluar los aspectos positivos como los negativos de las nuevas herramientas y la forma de lograr el equilibrio que se convierte en herramientas de la sabiduría potenciadoras”.
Promoviendo que los JUM desarrollen su pensamiento crítico y su autonomía personal con estas utilidades, conseguiremos que su interacción en plataformas como Tuenti no se reduzca sólo a conversar „gratuitamente‟ con los amigos, sino también, por qué no, a satisfacer otras necesidades que están presentes en su día a día. Como hicieron Alba y Diana, una red social, merced a la facilidad que plantea para la comunicación y el
intercambio de archivos de diferente naturaleza, puede ser utilizada para abordar trabajos académicos, resolver problemas e impulsar el trabajo colaborativo desde un modelo más social y horizontal. Del mismo modo, el lenguaje del que hacen gala podría estar más diversificado y sacar partido de otras posibilidades que ofrecen las redes sociales y otros gestores y editores de contenidos multimedia (Youtube, Cmaps, Glogster, Ker Poof, etc.) para construir conocimiento. La verdadera revolución, por tanto y centrándonos en el lenguaje, no estaría en el mero hecho de que los JUM se expresaran en Tuenti y otros medios similares, sino más bien en que supieran explotar los diferentes aspectos que reúnen las plataformas virtuales para beneficio personal, académico o social.
En cuanto a otra de las implicaciones de este ciberlenguaje, respaldamos el veredicto aportado por algunas investigadoras como Berlanga o Betancourt que ven en él una nueva variedad lingüística practicada por jóvenes y, en menor medida, por la población adulta que navega en internet. Como ya dijimos anteriormente, el mayor peligro que puede existir de cara a la participación de los JUM en otras esferas de la sociedad es que no sean conscientes de que ese ciberlenguaje no puede extrapolarse a otros ámbitos más formales como el de los escritos académicos, laborales y de otra índole cultural.
Como variedad lingüística más "relajada‟, flexible, entretenida y directa, el ciberlenguaje encuentra pérfecto acomodo en ámbitos como las redes sociales, especialmente cuando éstas son utilizadas, como así nos comentaron nuestras entrevistadas, como ese lugar de reunión y de agrupamiento que antes se hallaba en la calle. Ángel Barbas y César Bernal lo resumen con una sencilla frase: “Su cuenta en la red social es un lugar de referencia para ellos”. Como ocurría entonces, la oralidad, aunque ahora de manera escrita, sigue siendo la nota predominante en espacios como Tuenti, complementada a su vez con la labor simplificadora de los emoticonos o el ingenio de ciertos juegos de caracteres. E igualmente, como hace veinte o treinta años, muchos jóvenes saben que esa forma de expresión sólo es válida en contextos de su vida íntima y/o lúdica. Por tanto, y también remitiéndonos a nuestra experiencia como usuarios de redes sociales, creemos que no se ha de culpabilizar, como hacen algunas figuras de las letras, a los nuevos medios y sus urgencias espacio-temporales del empobrecimiento que está sufriendo el lenguaje. En todo caso, el problema parte de la educación proporcionada a esos jóvenes y de su mayor o menor predisposición a entender y saber diferenciar lo que es escribir a un amigo de lo que se escribe con remite a un profesor o un compañero de trabajo.
De hecho, las dos informantes a las que entrevistamos reconocieron que no habían creado nunca un blog personal, ni habían hecho uso de otras herramientas como marcadores sociales o wikis. También es significativo que su principal ocupación dentro de Tuenti sea hablar a través del chat interno de la plataforma, lo que sin duda nos sugiere que se „conforman‟ con la opción más sencilla de comunicación, en la que básicamente sólo han de escribir e insertar algún emoticono. Curiosamente, y salvando las diferencias entre diferentes carreras universitarias, las conclusiones de nuestra investigación nos hicieron recordar otras que habíamos analizado a lo largo de esta asignatura, como la de un profesor de Periodismo9 que, tras realizar una encuesta entre sus alumnos, observó que la gran mayoría de sus alumnos usaba internet “para bajar música, series o pelis, y para chatear” y que las aplicaciones informáticas más recurrentes eran Emule, Messenger y Word.
A pesar de que la competencia digital forma parte desde hace unos años de los cometidos que ha de cumplir la Educación Secundaria Obligatoria, muestras como las que hemos citado desmitifican, en parte, la creencia de que los JUM saben manejar de forma avanzada las tecnologías por el simple hecho de haber nacido y crecido entre ellas. Que dos estudiantes universitarias como las que hemos entrevistado declaren que no han experimentado nunca con otras herramientas que no sean Tuenti o Facebook nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de emprender un verdadero cambio en la forma de enseñar las nuevas tecnologías dentro de la educación. Por su puesto, es imperativo que las nuevas generaciones sepan controlar las TIC y sus respectivos lenguajes técnicos, pero, en nuestra opinión, creemos que ha de ser incluso más prioritario fomentar una actitud crítica y reflexiva que lleve a los estudiantes a servirse de las potencialidades de cada una de esas aplicaciones y a pasar de escribir simplemente en la red a transformarla desde un enfoque tecnosocial. ¿De qué sirve que los JUM aprendan a dominar una herramienta si luego el uso que hacen de ella se restringe a hablar, principalmente, de manera escrita y con las limitaciones de inmediatez y de espacio que impone, por ejemplo, el chat de Tuenti?
Desde nuestro punto de vista, abogamos por que, desde todos los niveles educativos, se intente que estos jóvenes vayan más allá de las prácticas más básicas y tomen el camino para convertirse en sabios digitales. En este sentido, coincidimos con la visión de Marc Prensky en su ensayo „Homo Sapiens Digital: Desde los inmigrantes y nativos digitales hasta la sabiduría digital‟: “Hay que saber utilizar como complemento la tecnología, no manipular, si utilizarla creativamente, que significa ayuda para tomar una sabia decisión, que se ve reforzada por la tecnología. Por lo tanto, el sabio digital buscar los casos en que la tecnología mejora su pensamiento y su comprensión. […] Ser Sabio digital implica no sólo mejorar nuestras capacidades naturales con las tecnologías existentes, sino también continuamente identificar áreas adicionales. Investigar y evaluar los aspectos positivos como los negativos de las nuevas herramientas y la forma de lograr el equilibrio que se convierte en herramientas de la sabiduría potenciadoras”.
Promoviendo que los JUM desarrollen su pensamiento crítico y su autonomía personal con estas utilidades, conseguiremos que su interacción en plataformas como Tuenti no se reduzca sólo a conversar „gratuitamente‟ con los amigos, sino también, por qué no, a satisfacer otras necesidades que están presentes en su día a día. Como hicieron Alba y Diana, una red social, merced a la facilidad que plantea para la comunicación y el
intercambio de archivos de diferente naturaleza, puede ser utilizada para abordar trabajos académicos, resolver problemas e impulsar el trabajo colaborativo desde un modelo más social y horizontal. Del mismo modo, el lenguaje del que hacen gala podría estar más diversificado y sacar partido de otras posibilidades que ofrecen las redes sociales y otros gestores y editores de contenidos multimedia (Youtube, Cmaps, Glogster, Ker Poof, etc.) para construir conocimiento. La verdadera revolución, por tanto y centrándonos en el lenguaje, no estaría en el mero hecho de que los JUM se expresaran en Tuenti y otros medios similares, sino más bien en que supieran explotar los diferentes aspectos que reúnen las plataformas virtuales para beneficio personal, académico o social.
En cuanto a otra de las implicaciones de este ciberlenguaje, respaldamos el veredicto aportado por algunas investigadoras como Berlanga o Betancourt que ven en él una nueva variedad lingüística practicada por jóvenes y, en menor medida, por la población adulta que navega en internet. Como ya dijimos anteriormente, el mayor peligro que puede existir de cara a la participación de los JUM en otras esferas de la sociedad es que no sean conscientes de que ese ciberlenguaje no puede extrapolarse a otros ámbitos más formales como el de los escritos académicos, laborales y de otra índole cultural.
Como variedad lingüística más "relajada‟, flexible, entretenida y directa, el ciberlenguaje encuentra pérfecto acomodo en ámbitos como las redes sociales, especialmente cuando éstas son utilizadas, como así nos comentaron nuestras entrevistadas, como ese lugar de reunión y de agrupamiento que antes se hallaba en la calle. Ángel Barbas y César Bernal lo resumen con una sencilla frase: “Su cuenta en la red social es un lugar de referencia para ellos”. Como ocurría entonces, la oralidad, aunque ahora de manera escrita, sigue siendo la nota predominante en espacios como Tuenti, complementada a su vez con la labor simplificadora de los emoticonos o el ingenio de ciertos juegos de caracteres. E igualmente, como hace veinte o treinta años, muchos jóvenes saben que esa forma de expresión sólo es válida en contextos de su vida íntima y/o lúdica. Por tanto, y también remitiéndonos a nuestra experiencia como usuarios de redes sociales, creemos que no se ha de culpabilizar, como hacen algunas figuras de las letras, a los nuevos medios y sus urgencias espacio-temporales del empobrecimiento que está sufriendo el lenguaje. En todo caso, el problema parte de la educación proporcionada a esos jóvenes y de su mayor o menor predisposición a entender y saber diferenciar lo que es escribir a un amigo de lo que se escribe con remite a un profesor o un compañero de trabajo.
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Generación Net
Conclusiones generales
Llegados a este punto, y tras exponer e interpretar anteriormente diferentes puntos de vista en relación con el modo de uso y el estilo de vida de los JUM que interactúan en las redes sociales, queremos trazar las conclusiones generales que nos ha dejado esta aproximación exhaustiva, aunque de ninguna manera definitiva, en la comunicación que se establece entre estos jóvenes.
Desde un enfoque mediático, hemos comprobado cómo hoy en día hablar del lenguaje de los JUM a través de la red no se reduce tan sólo a una cuestión de si estos usuarios se expresan o no correctamente de forma escrita. Como ya vimos en otras asignaturas de este Máster, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están posibilitando que un aluvión de medios con sus propias narrativas y lenguajes confluya en un mismo lugar virtual. En ocasiones, como por ejemplo cuando tratamos de compartir un vídeo con nuestros contactos, basta apretar un botón o insertar una línea de código HTML para que, en unos minutos, nuestra palabra escrita se vea enriquecida por un mensaje audiovisual. Sin embargo, tal y como apuntan diversos autores, esto sólo es el principio de una ola de alteraciones comunicativas que están por venir y que quizás nos permita utilizar nuestros cinco sentidos en el proceso de interacción con otras personas.
Ramón Salaverría resume perfectamente este horizonte que afrontamos, desde un prisma comunicativo, en su ensayo „Convergencia de medios‟: “Internet ha supuesto un significativo avance en la integración de códigos comunicativos –o, si se prefiere, en la conformación de un nuevo lenguaje periodístico multimedia– pues a las potencialidades sensoriales que ofrecen los tres medios tradicionales ha sumado nuevas posibilidades, algunas de ellas todavía en fase experimental, como las referidas al tacto (servicios de transcripción automática al lenguaje Braille para ciegos, sistemas de realidad virtual 3D, etc.) y al olfato (dispositivos para la síntesis digital de aromas, etc.). Ciertamente, la posibilidad de crear mensajes periodísticos multimedia que integren imagen, sonido, sensaciones táctiles y olfativas se presenta hoy día como simple ciencia ficción, pero los desarrollos tecnológicos permiten imaginar un futuro en el que la composición de ese tipo de mensajes será posible”.
De momento, y a la espera de esas innovaciones, lo que sí podemos asegurar es que los cambios acontecidos en la Sociedad de la Información y la Comunicación han precipitado el advenimiento de un ciberlenguaje que, canalizado a través de plataformas como redes sociales, wikis o blogs, se asienta íntegramente –y eso representa mucho más de lo que el ser humano podía hacer hasta ahora- sobre las tres formas de expresión que han sido convencionales en la comunicación mediática; a saber, la palabra escrita, la palabra hablada y la imagen. Pero, además, cuenta, a diferencia del lenguaje de la radio o de la television, con una singularidad que lo hace aún más especial e imprescindible para nuestra capacidad de realización y de socialización. Ésta no es otra que la interacción a la que está sometido gracias a la arquitectura interna de las nuevas herramientas de la web social.
Según Gonzalo Castro, la interacción es “la acción social que un sujeto lleva a cabo con otro u otros sujetos y con las expresiones que éstos realizan en diferentes contextos (mediáticos, personales, teóricos, prácticos, etcétera); lo anterior permite un entramado de relaciones sociales. La interacción es comunicativa por sí misma”. De esto se deduce que los jóvenes usuarios de medios no sólo tienen a su disposición aplicaciones que, tal y como anticipaba McLuhan, nos dotan de nuevas extensiones comunicativas convirtiéndonos en algo así como „hombres y mujeres orquesta‟, sino que también pueden hacer uso de ellas de un modo mucho más participativo, liberador y emirec.
Parafraseando al profesor Aparici, podríamos decir que los JUM, al igual que otras personas y colectivos, pueden ser, en sí mismos, potenciales medios de comunicación. Por un lado, y gracias a la convergencia de medios, pueden utilizar, de manera bastante sencilla e intuitiva, todos los instrumentos que, no hace mucho, eran exclusivos de los entes mediáticos. Pensemos, por ejemplo, en lo fácil que es crear una bitácora personal y agregar vídeos, fotos, música y otros contenidos multimedia con los pasos guiados de páginas como Wordpress o Blogger. Y, por otro, estos mismos jóvenes son capaces de actuar como emisores e intervenir activamente en el proceso de comunicación, difundiendo, por su propia cuenta, sus pensamientos, ilusiones o actividades. Aunque muchas veces no sean conscientes de su propia forma de actuar, los integrantes de la llamada Generación Net están acostumbrados a adoptar una actitud prosumidora de producción, de protagonismo en la transmisión de información, y no sólo de consumo de contenidos, tal y como hemos comprobado al visitar el perfil de una de las entrevistadas. En este sentido, las palabras de César Bernal y Ángel Barbas se ratifican: “Los miembros de la Generación Net se caracterizarían también por su grado de colaboración y por su necesidad de control sobre la máquina. […] Los miembros de la Generación Net piden algo más que ser simples receptores de información, para ellos los medios deberían hacer lo que el usuario pida que haga permitiendo asimismo el diálogo con otras personas”.
Desde un enfoque mediático, hemos comprobado cómo hoy en día hablar del lenguaje de los JUM a través de la red no se reduce tan sólo a una cuestión de si estos usuarios se expresan o no correctamente de forma escrita. Como ya vimos en otras asignaturas de este Máster, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están posibilitando que un aluvión de medios con sus propias narrativas y lenguajes confluya en un mismo lugar virtual. En ocasiones, como por ejemplo cuando tratamos de compartir un vídeo con nuestros contactos, basta apretar un botón o insertar una línea de código HTML para que, en unos minutos, nuestra palabra escrita se vea enriquecida por un mensaje audiovisual. Sin embargo, tal y como apuntan diversos autores, esto sólo es el principio de una ola de alteraciones comunicativas que están por venir y que quizás nos permita utilizar nuestros cinco sentidos en el proceso de interacción con otras personas.
Ramón Salaverría resume perfectamente este horizonte que afrontamos, desde un prisma comunicativo, en su ensayo „Convergencia de medios‟: “Internet ha supuesto un significativo avance en la integración de códigos comunicativos –o, si se prefiere, en la conformación de un nuevo lenguaje periodístico multimedia– pues a las potencialidades sensoriales que ofrecen los tres medios tradicionales ha sumado nuevas posibilidades, algunas de ellas todavía en fase experimental, como las referidas al tacto (servicios de transcripción automática al lenguaje Braille para ciegos, sistemas de realidad virtual 3D, etc.) y al olfato (dispositivos para la síntesis digital de aromas, etc.). Ciertamente, la posibilidad de crear mensajes periodísticos multimedia que integren imagen, sonido, sensaciones táctiles y olfativas se presenta hoy día como simple ciencia ficción, pero los desarrollos tecnológicos permiten imaginar un futuro en el que la composición de ese tipo de mensajes será posible”.
De momento, y a la espera de esas innovaciones, lo que sí podemos asegurar es que los cambios acontecidos en la Sociedad de la Información y la Comunicación han precipitado el advenimiento de un ciberlenguaje que, canalizado a través de plataformas como redes sociales, wikis o blogs, se asienta íntegramente –y eso representa mucho más de lo que el ser humano podía hacer hasta ahora- sobre las tres formas de expresión que han sido convencionales en la comunicación mediática; a saber, la palabra escrita, la palabra hablada y la imagen. Pero, además, cuenta, a diferencia del lenguaje de la radio o de la television, con una singularidad que lo hace aún más especial e imprescindible para nuestra capacidad de realización y de socialización. Ésta no es otra que la interacción a la que está sometido gracias a la arquitectura interna de las nuevas herramientas de la web social.
Según Gonzalo Castro, la interacción es “la acción social que un sujeto lleva a cabo con otro u otros sujetos y con las expresiones que éstos realizan en diferentes contextos (mediáticos, personales, teóricos, prácticos, etcétera); lo anterior permite un entramado de relaciones sociales. La interacción es comunicativa por sí misma”. De esto se deduce que los jóvenes usuarios de medios no sólo tienen a su disposición aplicaciones que, tal y como anticipaba McLuhan, nos dotan de nuevas extensiones comunicativas convirtiéndonos en algo así como „hombres y mujeres orquesta‟, sino que también pueden hacer uso de ellas de un modo mucho más participativo, liberador y emirec.
Parafraseando al profesor Aparici, podríamos decir que los JUM, al igual que otras personas y colectivos, pueden ser, en sí mismos, potenciales medios de comunicación. Por un lado, y gracias a la convergencia de medios, pueden utilizar, de manera bastante sencilla e intuitiva, todos los instrumentos que, no hace mucho, eran exclusivos de los entes mediáticos. Pensemos, por ejemplo, en lo fácil que es crear una bitácora personal y agregar vídeos, fotos, música y otros contenidos multimedia con los pasos guiados de páginas como Wordpress o Blogger. Y, por otro, estos mismos jóvenes son capaces de actuar como emisores e intervenir activamente en el proceso de comunicación, difundiendo, por su propia cuenta, sus pensamientos, ilusiones o actividades. Aunque muchas veces no sean conscientes de su propia forma de actuar, los integrantes de la llamada Generación Net están acostumbrados a adoptar una actitud prosumidora de producción, de protagonismo en la transmisión de información, y no sólo de consumo de contenidos, tal y como hemos comprobado al visitar el perfil de una de las entrevistadas. En este sentido, las palabras de César Bernal y Ángel Barbas se ratifican: “Los miembros de la Generación Net se caracterizarían también por su grado de colaboración y por su necesidad de control sobre la máquina. […] Los miembros de la Generación Net piden algo más que ser simples receptores de información, para ellos los medios deberían hacer lo que el usuario pida que haga permitiendo asimismo el diálogo con otras personas”.
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Generación Net
miércoles, 1 de junio de 2011
Conclusiones de las entrevistas a las JUM usuarias de Tuenti (y II)
Prosiguiendo con las entrevistas, también era obligado hablar un poco sobre la cuestión de la privacidad, habida cuenta de que Tuenti presume de estar menos sujeta al escrutinio público que Facebook gracias, entre otros factores, a la accesibilidad restringida o por invitación que existe en esta red. Sobre la sensación de seguridad que transmite la plataforma, una de las personas entrevistadas reconoce que a veces advierte a sus amigos que no suban fotos comprometidas en las que ella aparezca. "Muchas veces salimos de fiesta y estás al día siguiente como en tensión porque no te gusta que suban fotos que salgas mal o de cualquier forma. Es como que tienes que estar pendiente para desetiquetar o quitar cosas...".
Por tanto, a pesar de ese halo de privacidad asociado a Tuenti, parece deducirse que los usuarios no siempre están seguros de los contenidos que vierten sus contactos y, por ello, recurren a fórmulas menos visibles como el chat interno de la plataforma. El hecho de que algunos JUM como los entrevistados sigan apelando a una comunicación sincrónica similar a la que antes existía con programas como MSN Messenger nos indica, además, que no siempre estos jóvenes están lo suficientemente preparados, en términos de sabiduría digital, para afrontar otras formas de comunicación 2.0 más interactivas y explotar sus distintas posibilidades. ¿Por qué pasaron entonces de MSN a Tuenti? Una de ellas da la siguiente versión: "Yo, por mí, hubiese seguido utilizando Messenger porque me parece más cómodo y la conversación se ve más clara que en el Tuentichat, que es un cuadro muy pequeñito y las letras apenas se ven bien. Pero como la mayoría de la gente ha ido dejando Messenger y ha empezado a usar Tuenti, por eso mismo lo he dejado de usar". Interpretamos, por tanto, que el sentimiento de pertenencia a un grupo y la necesidad de adherirse a sus formas de comunicación para seguir dentro de él es uno de los desencadenantes de la elección de Tuenti por parte de algunos jum.
De lo que no hay duda es que, al menos tomando como ejemplo a las dos chicas entrevistadas, los jum se distinguen por su capacidad multitarea. Al mismo tiempo que escriben en el chat de Tuenti, buscan información para trabajos de la universidad o escuchan música de sus cantantes o bandas favoritas.
En cuanto a estilos de vida, una de las facetas que César Bernal nos pidió investigar en nuestros respectivos trabajos, la fase de entrevistas nos demuestra que Tuenti es una herramienta indispensable para el día a día de los JUM. En particular, una de las JUM nos comentó que, sobre todo en épocas de examen, es importante ya que, en su caso, vive lejos de Madrid capital y "la única forma de contacto con mis compañeros es a través de Tuenti, entonces como que me sentiría un poco aislada por no estar en contacto con ellos".
Aquí vemos claramente cómo detrás de la decisión de utilizar esta red social no sólo hay motivos de relaciones humanas o económicos, sino también aspectos que tienen que ver con el buen desarrollo de los estudios, ya que la plataforma es usada para compartir dudas con respecto a una materia, para planificar tareas colectivas o para realizar un seguimiento conjunto, gracias a la colaboración de varios estudiantes implicados, de las actividades y de los contenidos planteados por un determinado profesor. Las entrevistadas también exponen que Tuenti ha sido un gran apoyo para mantener la relación con personas a las que no ven frecuentemente y que, de no ser por las comodidades de una tecnología 'gratuita', estarían algo más alejadas. Y tampoco conviene olvidar que Tuenti viene a servir como lugar de quórum entre las entrevistadas y sus amigos para saber cuándo y dónde van a quedar en la calle. "Si no tienes Tuenti, no te enteras de si han quedado o no", sentencia una de nuestras interlocutoras.
Otro detalle que salió durante la entrevista es que la comunicación por redes sociales como la aludida permite a las jum conocer detalles de otras personas no tan conocidas, lo que nos desvela que en el uso de Tuenti también puede jugar un papel importante la simple curiosidad, es decir, el interés por lo que hacen y por cómo se comportan los demás, algo que, como sabemos, lleva a que muchas conciencias vean programas del corazón o de cotilleos en un medio más tradicional como es la televisión. "Te enteras de si la gente ha viajado o, por sus estados o por sus comentarios, pues sabes muchas cosas de las personas que tienen su perfil abierto a todo el mundo".
En definitiva, como bien dijo nuestro tutor en Generación Net, el uso de Tuenti va más allá de modas o de tecnologías pasajeras; detrás de él hay toda una ramificación de distintas motivaciones interrelacionadas tal y como hemos comprobado.
Por último, las entrevistadas restan importancia al hecho de estar varios días o varias semanas sin utilizar Tuenti, por ejemplo en períodos vacacionales, lo que relativiza en cierta forma la relevancia que tiene la red social para sus quehaceres en determinadas épocas del año. Incluso uno de ellas confiesa que a veces ha pensado en darse de baja de este servicio ya que, durante los exámenes, considera la actividad en esta red social "una pérdida de tiempo" y "muchas veces te metes en Tuenti sin pensar por qué lo estás haciendo".
En resumen, podemos concluir que para ambas jóvenes Tuenti es una herramienta ideal por su gratuidad, porque es una forma de compartir momentos vividos con amigos y sirve igualmente para la organización y el desarrollo de actividades personales (quedar para salir, principalmente) y académicas.
Por tanto, a pesar de ese halo de privacidad asociado a Tuenti, parece deducirse que los usuarios no siempre están seguros de los contenidos que vierten sus contactos y, por ello, recurren a fórmulas menos visibles como el chat interno de la plataforma. El hecho de que algunos JUM como los entrevistados sigan apelando a una comunicación sincrónica similar a la que antes existía con programas como MSN Messenger nos indica, además, que no siempre estos jóvenes están lo suficientemente preparados, en términos de sabiduría digital, para afrontar otras formas de comunicación 2.0 más interactivas y explotar sus distintas posibilidades. ¿Por qué pasaron entonces de MSN a Tuenti? Una de ellas da la siguiente versión: "Yo, por mí, hubiese seguido utilizando Messenger porque me parece más cómodo y la conversación se ve más clara que en el Tuentichat, que es un cuadro muy pequeñito y las letras apenas se ven bien. Pero como la mayoría de la gente ha ido dejando Messenger y ha empezado a usar Tuenti, por eso mismo lo he dejado de usar". Interpretamos, por tanto, que el sentimiento de pertenencia a un grupo y la necesidad de adherirse a sus formas de comunicación para seguir dentro de él es uno de los desencadenantes de la elección de Tuenti por parte de algunos jum.
De lo que no hay duda es que, al menos tomando como ejemplo a las dos chicas entrevistadas, los jum se distinguen por su capacidad multitarea. Al mismo tiempo que escriben en el chat de Tuenti, buscan información para trabajos de la universidad o escuchan música de sus cantantes o bandas favoritas.
En cuanto a estilos de vida, una de las facetas que César Bernal nos pidió investigar en nuestros respectivos trabajos, la fase de entrevistas nos demuestra que Tuenti es una herramienta indispensable para el día a día de los JUM. En particular, una de las JUM nos comentó que, sobre todo en épocas de examen, es importante ya que, en su caso, vive lejos de Madrid capital y "la única forma de contacto con mis compañeros es a través de Tuenti, entonces como que me sentiría un poco aislada por no estar en contacto con ellos".
Aquí vemos claramente cómo detrás de la decisión de utilizar esta red social no sólo hay motivos de relaciones humanas o económicos, sino también aspectos que tienen que ver con el buen desarrollo de los estudios, ya que la plataforma es usada para compartir dudas con respecto a una materia, para planificar tareas colectivas o para realizar un seguimiento conjunto, gracias a la colaboración de varios estudiantes implicados, de las actividades y de los contenidos planteados por un determinado profesor. Las entrevistadas también exponen que Tuenti ha sido un gran apoyo para mantener la relación con personas a las que no ven frecuentemente y que, de no ser por las comodidades de una tecnología 'gratuita', estarían algo más alejadas. Y tampoco conviene olvidar que Tuenti viene a servir como lugar de quórum entre las entrevistadas y sus amigos para saber cuándo y dónde van a quedar en la calle. "Si no tienes Tuenti, no te enteras de si han quedado o no", sentencia una de nuestras interlocutoras.
Otro detalle que salió durante la entrevista es que la comunicación por redes sociales como la aludida permite a las jum conocer detalles de otras personas no tan conocidas, lo que nos desvela que en el uso de Tuenti también puede jugar un papel importante la simple curiosidad, es decir, el interés por lo que hacen y por cómo se comportan los demás, algo que, como sabemos, lleva a que muchas conciencias vean programas del corazón o de cotilleos en un medio más tradicional como es la televisión. "Te enteras de si la gente ha viajado o, por sus estados o por sus comentarios, pues sabes muchas cosas de las personas que tienen su perfil abierto a todo el mundo".
En definitiva, como bien dijo nuestro tutor en Generación Net, el uso de Tuenti va más allá de modas o de tecnologías pasajeras; detrás de él hay toda una ramificación de distintas motivaciones interrelacionadas tal y como hemos comprobado.
Por último, las entrevistadas restan importancia al hecho de estar varios días o varias semanas sin utilizar Tuenti, por ejemplo en períodos vacacionales, lo que relativiza en cierta forma la relevancia que tiene la red social para sus quehaceres en determinadas épocas del año. Incluso uno de ellas confiesa que a veces ha pensado en darse de baja de este servicio ya que, durante los exámenes, considera la actividad en esta red social "una pérdida de tiempo" y "muchas veces te metes en Tuenti sin pensar por qué lo estás haciendo".
En resumen, podemos concluir que para ambas jóvenes Tuenti es una herramienta ideal por su gratuidad, porque es una forma de compartir momentos vividos con amigos y sirve igualmente para la organización y el desarrollo de actividades personales (quedar para salir, principalmente) y académicas.
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comunicación,
Generación Net,
lenguaje
Conclusiones de las entrevistas a las JUM usuarias de Tuenti
Tras entrevistar a dos jum usuarias de la red social Tuenti, una de ellas a través del programa de videollamadas Skype y otra pidiéndola que rellenara el cuestionario que hemos indicado en post anteriores, procedo a extraer la información de este proceso de indagación.
En primer lugar, he de indicar que vamos a hacer una recopilación de las principales ideas que se deducen de sendos interrogatorios; en ningún caso pretendemos hacer una transcripción literal de las respuestas sino, más bien, una interpretación de lo que estas jóvenes han contestado a su interlocutor.
Así pues, hemos de aclarar que, cumpliendo con las recomendaciones del profesor César Bernal, hemos realizado las entrevistas a dos personas que pertenecen a la misma red de contactos dentro de la aplicación Tuenti. Además, también es conveniente puntualizar que ambas tienen unas edades (21) y unos estudios similares, ya que se encuentran inmersas en grados de educación superior en la Comunidad de Madrid. También se da la circunstancia de que ambas jóvenes se consideran personalmente como personas trabajadoras, lo que nos puede sugerir que son buenas estudiantes en sus respectivas especialidades.
En cuanto al uso de internet, tanto una como otra cuentan con internet dentro de su propia habitación y dedican no menos de tres o cuatro horas diarias a diferentes actividades dentro de la red de redes. En especial, los usos más aludidos han sido chatear o comunicarse con amigos en redes sociales y escuchar música o ver películas a través de algunas de las páginas que brindan esas posibilidades (por ejemplo, Youtube, www.seriesyonkis.com, Cinetube, etc...). Más allá de estos usos cotidianos, ambas entrevistas nos demuestran que las jum entrevistadas, y posiblemente muchas de sus coetáneas, apenas exploran otras herramientas 2.0 como foros, wikis o blogs, a pesar de que una de ellas reconoce que "alguna vez" ha leído blogs de otras personas. Esta misma jum achaca esta escasa práctica de las herramientas mencionadas al hecho de que no le gusta escribir entradas ni exponer sus pensamientos en público, algo que contrasta con la intensa actividad expresiva de la que hace gala dentro de la red social Tuenti.
Pasando ya al uso de redes sociales, ambas jum declaran ser usuarias de una sola red social, en este caso Tuenti, si bien también disponen de una cuenta en la principal competidora, Facebook. Coinciden en que actualmente apenas utilizan su perfil de Facebook y en que su registro dentro de esta red se debió a causas momentáneas. Una de ellas confiesa, en este sentido, que Facebook le servía para relacionarse con las personas que conoció cuando vivió durante unos meses en el extranjero, pero, una vez que se perdió ese contacto, no vio ninguna utilidad en esa red social; de ahí que haya decaído su uso.
Centrándonos en Tuenti, la plataforma a la que las jum entrevistadas recurren en mayor medida (dedican una media de 1 o 2 horas diarias), las entrevistas comentan que prefieren Tuenti porque la mayoría de las personas que conocen y con las que se relacionan están en Tuenti. Pero una de ellas remarca: "Si estuviesen el resto de mis amigos en Facebook, me daría igual utilizar Facebook o Tuenti".
Profundizando en las razones por las que decidieron establecerse en Tuenti, ambas estudiantes argumentan que lo utilizan principalmente para hablar con sus amistades y también para desarrollar trabajos de la universidad. En concreto, una de ellas detalla que le sirve para hablar con gente de su universidad de algunas materias o para organizarse de cara a la realización de trabajos (creando eventos para desarrollar algún trabajo con sus compañeros, comentando cómo van a repartir las tareas o poniendo fotos sobre una reacción química que han de investigar en cooperación). Por otra parte, y aunque esta información emergió más tarde, ambas también aludieron al factor económico, es decir, la posibilidad de ahorrar dinero utilizando Tuenti que es 'gratuito' (ninguna hace referencia a la tarifa de conexión que han de pagar sus padres) en lugar del teléfono móvil, como otro de los argumentos a favor de decantarse por esta herramienta social.
En cuanto a su forma de comunicación dentro de Tuenti, aspecto en el que hemos intentado profundizar a lo largo de esta asignatura, ambas jum reconocen que la vía de expresión que más utilizan es el chat interno. "De hecho, para hablar con mis amigos, es lo que más uso", dice una de ellas. ¿Por qué eligen esta opción en lugar de otras como escribir mensajes en el perfil de otros usuarios o actualizar de forma escrita su estado? Básicamente por la privacidad, ya que ambas manifiestan la sensación de que lo que hacen fuera del chat es público y está más expuesto al escrutinio de todos sus contactos. Una de ellas expone que lo que escribe fuera del chat son "felicitaciones o algún comentario tonto, pero no para contar nada ni para hablar con una persona normal". Así pues, el chat interno sería el equivalente a hablar confidencialmente dentro de la red.
Al margen del chat, las otras grandes actividades dentro de Tuenti serían, en ambos casos, ver, subir y comentar fotos; y por otro lado, unirse a páginas de algún grupo de música o de afinidades compartidas por mucha gente (tipo "Yo ... soy del Real Madrid!" o "Yo tambien calculé: si me duermo ahora, me quedan X horas para dormir"). Más allá de estos usos, las jóvenes usuarias de medios nos revelan cierto desconocimiento o desinterés con respecto a otras posibilidades comunicativas que ofrece la plataforma. Nos comentaron, por ejemplo, que han jugado poco a los juegos internos y que tampoco han subido nunca un vídeo. "No sé subirlos, los tienes que meter en Youtube y no sé cómo hacerlo", justificaba una.
En nuestro cuestionario también incluimos alguna que otra pregunta relacionada con el lenguaje que emplean los jum. Sobre él, las entrevistadas declararon usar ante todo un lenguaje informal propio de las conversaciones que se mantienen con amigos en la vida normal, incluyendo emoticonos, combinaciones de caracteres (tipo XD o :P) y abreviaturas. Usan este lenguaje porque, según ellas, es más rápido y les ayuda a mostrar fácilmente cómo se están sintiendo personalmente cuando interactúan con otras personas de su red. Pese a que ambas intentan expresarse de manera correcta en las redes sociales (parafraseando una conocida sentencia española, "lo rápido no quita lo correcto"), admitieron que en alguna ocasión han dudado, a la hora de hacer exámenes o escribir otra suerte de documentos, de si una palabra se escribe con una vocal/consonante o con otra. Además describieron un comportamiento que nos ayuda a completar el dibujo del lenguaje empleado en las redes sociales: la utilización de frases hechas inspiradas a veces en medios como el cine o la televisión. En nuestro caso, ambas usuarias y a la vez amigas concedieron que recurren frecuentemente a expresiones como "Mucho miedo" o "Pistola cabeza".
En primer lugar, he de indicar que vamos a hacer una recopilación de las principales ideas que se deducen de sendos interrogatorios; en ningún caso pretendemos hacer una transcripción literal de las respuestas sino, más bien, una interpretación de lo que estas jóvenes han contestado a su interlocutor.
Así pues, hemos de aclarar que, cumpliendo con las recomendaciones del profesor César Bernal, hemos realizado las entrevistas a dos personas que pertenecen a la misma red de contactos dentro de la aplicación Tuenti. Además, también es conveniente puntualizar que ambas tienen unas edades (21) y unos estudios similares, ya que se encuentran inmersas en grados de educación superior en la Comunidad de Madrid. También se da la circunstancia de que ambas jóvenes se consideran personalmente como personas trabajadoras, lo que nos puede sugerir que son buenas estudiantes en sus respectivas especialidades.
En cuanto al uso de internet, tanto una como otra cuentan con internet dentro de su propia habitación y dedican no menos de tres o cuatro horas diarias a diferentes actividades dentro de la red de redes. En especial, los usos más aludidos han sido chatear o comunicarse con amigos en redes sociales y escuchar música o ver películas a través de algunas de las páginas que brindan esas posibilidades (por ejemplo, Youtube, www.seriesyonkis.com, Cinetube, etc...). Más allá de estos usos cotidianos, ambas entrevistas nos demuestran que las jum entrevistadas, y posiblemente muchas de sus coetáneas, apenas exploran otras herramientas 2.0 como foros, wikis o blogs, a pesar de que una de ellas reconoce que "alguna vez" ha leído blogs de otras personas. Esta misma jum achaca esta escasa práctica de las herramientas mencionadas al hecho de que no le gusta escribir entradas ni exponer sus pensamientos en público, algo que contrasta con la intensa actividad expresiva de la que hace gala dentro de la red social Tuenti.
Pasando ya al uso de redes sociales, ambas jum declaran ser usuarias de una sola red social, en este caso Tuenti, si bien también disponen de una cuenta en la principal competidora, Facebook. Coinciden en que actualmente apenas utilizan su perfil de Facebook y en que su registro dentro de esta red se debió a causas momentáneas. Una de ellas confiesa, en este sentido, que Facebook le servía para relacionarse con las personas que conoció cuando vivió durante unos meses en el extranjero, pero, una vez que se perdió ese contacto, no vio ninguna utilidad en esa red social; de ahí que haya decaído su uso.
Centrándonos en Tuenti, la plataforma a la que las jum entrevistadas recurren en mayor medida (dedican una media de 1 o 2 horas diarias), las entrevistas comentan que prefieren Tuenti porque la mayoría de las personas que conocen y con las que se relacionan están en Tuenti. Pero una de ellas remarca: "Si estuviesen el resto de mis amigos en Facebook, me daría igual utilizar Facebook o Tuenti".
Profundizando en las razones por las que decidieron establecerse en Tuenti, ambas estudiantes argumentan que lo utilizan principalmente para hablar con sus amistades y también para desarrollar trabajos de la universidad. En concreto, una de ellas detalla que le sirve para hablar con gente de su universidad de algunas materias o para organizarse de cara a la realización de trabajos (creando eventos para desarrollar algún trabajo con sus compañeros, comentando cómo van a repartir las tareas o poniendo fotos sobre una reacción química que han de investigar en cooperación). Por otra parte, y aunque esta información emergió más tarde, ambas también aludieron al factor económico, es decir, la posibilidad de ahorrar dinero utilizando Tuenti que es 'gratuito' (ninguna hace referencia a la tarifa de conexión que han de pagar sus padres) en lugar del teléfono móvil, como otro de los argumentos a favor de decantarse por esta herramienta social.
En cuanto a su forma de comunicación dentro de Tuenti, aspecto en el que hemos intentado profundizar a lo largo de esta asignatura, ambas jum reconocen que la vía de expresión que más utilizan es el chat interno. "De hecho, para hablar con mis amigos, es lo que más uso", dice una de ellas. ¿Por qué eligen esta opción en lugar de otras como escribir mensajes en el perfil de otros usuarios o actualizar de forma escrita su estado? Básicamente por la privacidad, ya que ambas manifiestan la sensación de que lo que hacen fuera del chat es público y está más expuesto al escrutinio de todos sus contactos. Una de ellas expone que lo que escribe fuera del chat son "felicitaciones o algún comentario tonto, pero no para contar nada ni para hablar con una persona normal". Así pues, el chat interno sería el equivalente a hablar confidencialmente dentro de la red.
Al margen del chat, las otras grandes actividades dentro de Tuenti serían, en ambos casos, ver, subir y comentar fotos; y por otro lado, unirse a páginas de algún grupo de música o de afinidades compartidas por mucha gente (tipo "Yo ... soy del Real Madrid!" o "Yo tambien calculé: si me duermo ahora, me quedan X horas para dormir"). Más allá de estos usos, las jóvenes usuarias de medios nos revelan cierto desconocimiento o desinterés con respecto a otras posibilidades comunicativas que ofrece la plataforma. Nos comentaron, por ejemplo, que han jugado poco a los juegos internos y que tampoco han subido nunca un vídeo. "No sé subirlos, los tienes que meter en Youtube y no sé cómo hacerlo", justificaba una.
En nuestro cuestionario también incluimos alguna que otra pregunta relacionada con el lenguaje que emplean los jum. Sobre él, las entrevistadas declararon usar ante todo un lenguaje informal propio de las conversaciones que se mantienen con amigos en la vida normal, incluyendo emoticonos, combinaciones de caracteres (tipo XD o :P) y abreviaturas. Usan este lenguaje porque, según ellas, es más rápido y les ayuda a mostrar fácilmente cómo se están sintiendo personalmente cuando interactúan con otras personas de su red. Pese a que ambas intentan expresarse de manera correcta en las redes sociales (parafraseando una conocida sentencia española, "lo rápido no quita lo correcto"), admitieron que en alguna ocasión han dudado, a la hora de hacer exámenes o escribir otra suerte de documentos, de si una palabra se escribe con una vocal/consonante o con otra. Además describieron un comportamiento que nos ayuda a completar el dibujo del lenguaje empleado en las redes sociales: la utilización de frases hechas inspiradas a veces en medios como el cine o la televisión. En nuestro caso, ambas usuarias y a la vez amigas concedieron que recurren frecuentemente a expresiones como "Mucho miedo" o "Pistola cabeza".
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sábado, 7 de mayo de 2011
Yin y Yang
Cuando hablamos de las variaciones que se están produciendo en un aspecto de la actividad humana, tomando como ejemplo el objeto de investigación que vamos a analizar en esta asignatura, siempre existen, como mínimo, dos visiones antitéticas acerca de ese fenómeno. En el ciberlenguaje ocurre otro tanto de lo mismo.
En este caso, las dos posturas más evidentes en relación con los usos que hacen los JUM del ciberlenguaje son las siguientes:
Por un lado, las de aquellos que interpretan que, a pesar de estar mejor comunicados que antes gracias a internet, el lenguaje está empobreciéndose a pasos agigantados. Esta tendencia a un peor lenguaje se debe, entre otros factores, a un uso deliberado del registro informal, la tolerancia hacia los errores gramáticales, la profusión de abreviaturas, la sustitución de expresiones escritas por iconos simplificadores, la superficialidad en el contenido de los mensajes o la redundancia que se percibe en muchos de ellos.
Esta perspectiva 'vacunadora' sería la que, por ejemplo, se manifiesta en personalidades como el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa:
Según esta manera de ver, el lenguaje que los jóvenes utilizan en las redes sociales produce como resultado una nueva modalidad mucho más banal, superficial y limitada que repercutirá en nuestra capacidad expresiva.
Por otro lado, el segundo punto de vista claramente diferenciado es el de aquellos que, pese a la existencia de peligros como los que cita Vargas Llosa, entienden que el ciberlenguaje no está reñido con otros usos del lenguaje. Es decir, que una cosa es cómo nos comunicamos, por ejemplo, en las redes sociales, y otra muy distinta cómo nos comunicamos en otros soportes o en otros contextos de una mayor formalidad. Según esta nueva 'tradición', el ciberlenguaje es, como dijimos en el post anterior, una variedad más y, como tal, se independiza de otras por rasgos como la flexibilidad del vocabulario, la utilización de diversos lenguajes (vídeo, fotos, audio, texto, enlaces) o la síntesis en la manera de escribir. En definitiva, esta postura quiere decir que, aunque se altere el lenguaje al que estábamos acostumbrados de un modo profundo, ello no significa que vaya a sustituir poco a poco a otras variedades con más solera o que vaya a cambiar progresivamente el lenguaje formal, culto, académico o como se quiera calificar que utilizamos en otras situaciones de nuestra vida.
Una muestra de esta forma de pensar la tenemos en un investigador británico, David Crystal, de la Universidad de Cambridge, que sostiene que "la web es un nuevo medio lingüístico, mucho más dinámico que la escritura tradicional", o en las investigadoras portuguesas Melo y Araújo que piensan que el ciberlenguaje se corresponde con un "uso deliberadamente informal, económico y creativo, con el objetivo de hacer la comunicación más expresiva, más atractiva, más flexible, más lúdica e incluso más elocuente; un uso deliberadamente coloquial, que
captura algunos elementos de la oralidad y que se apropia de ellos en un proceso dinámico, creador y desafiante, revelador de una identidad efusiva que se expande por y para la comunicación".
Seguramente, aunque estamos en los inicios de nuestra aproximación, en el punto intermedio de ambas perspectivas estará la clave para juzgar, en su justa medida, el fenómeno del lenguaje de los JUM en las redes sociales.
En este caso, las dos posturas más evidentes en relación con los usos que hacen los JUM del ciberlenguaje son las siguientes:
Por un lado, las de aquellos que interpretan que, a pesar de estar mejor comunicados que antes gracias a internet, el lenguaje está empobreciéndose a pasos agigantados. Esta tendencia a un peor lenguaje se debe, entre otros factores, a un uso deliberado del registro informal, la tolerancia hacia los errores gramáticales, la profusión de abreviaturas, la sustitución de expresiones escritas por iconos simplificadores, la superficialidad en el contenido de los mensajes o la redundancia que se percibe en muchos de ellos.
Esta perspectiva 'vacunadora' sería la que, por ejemplo, se manifiesta en personalidades como el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa:
Según esta manera de ver, el lenguaje que los jóvenes utilizan en las redes sociales produce como resultado una nueva modalidad mucho más banal, superficial y limitada que repercutirá en nuestra capacidad expresiva.
Por otro lado, el segundo punto de vista claramente diferenciado es el de aquellos que, pese a la existencia de peligros como los que cita Vargas Llosa, entienden que el ciberlenguaje no está reñido con otros usos del lenguaje. Es decir, que una cosa es cómo nos comunicamos, por ejemplo, en las redes sociales, y otra muy distinta cómo nos comunicamos en otros soportes o en otros contextos de una mayor formalidad. Según esta nueva 'tradición', el ciberlenguaje es, como dijimos en el post anterior, una variedad más y, como tal, se independiza de otras por rasgos como la flexibilidad del vocabulario, la utilización de diversos lenguajes (vídeo, fotos, audio, texto, enlaces) o la síntesis en la manera de escribir. En definitiva, esta postura quiere decir que, aunque se altere el lenguaje al que estábamos acostumbrados de un modo profundo, ello no significa que vaya a sustituir poco a poco a otras variedades con más solera o que vaya a cambiar progresivamente el lenguaje formal, culto, académico o como se quiera calificar que utilizamos en otras situaciones de nuestra vida.
Una muestra de esta forma de pensar la tenemos en un investigador británico, David Crystal, de la Universidad de Cambridge, que sostiene que "la web es un nuevo medio lingüístico, mucho más dinámico que la escritura tradicional", o en las investigadoras portuguesas Melo y Araújo que piensan que el ciberlenguaje se corresponde con un "uso deliberadamente informal, económico y creativo, con el objetivo de hacer la comunicación más expresiva, más atractiva, más flexible, más lúdica e incluso más elocuente; un uso deliberadamente coloquial, que
captura algunos elementos de la oralidad y que se apropia de ellos en un proceso dinámico, creador y desafiante, revelador de una identidad efusiva que se expande por y para la comunicación".
Seguramente, aunque estamos en los inicios de nuestra aproximación, en el punto intermedio de ambas perspectivas estará la clave para juzgar, en su justa medida, el fenómeno del lenguaje de los JUM en las redes sociales.
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El ciberlenguaje
Confirmado ya que mi proyecto sobre esta asignatura versará sobre el lenguaje de los JUM en las redes sociales, he decidido comenzar con una suerte de introducción para definir qué tiene de característica esta forma de comunicación desarrollada en los espacios digitales.
Para ir de lo más general a lo particular, empezaré diciendo que por lenguaje podemos entender una herramienta comunicativa básica. Ahora bien, ¿es el lenguaje que emplean los jóvenes usuarios de medios en internet el mismo que se viene utilizando en la comunicación oral o en la comunicación escrita? Es evidente que no. Por tanto, la primera medida de precaución sería subrayar que el lenguaje de los JUM responde a un estilo o modo de comunicar diferente a los que se han practicado desde tiempos rémotos. Algunos investigadores incluso lo enmarcan dentro de una variedad lingüística con plena validez.
"El ciberlenguaje se presenta como una variedad heterogénea, sumamente creativa y en evolución", dicen Giammatteo y Albano (2009).
Podemos inferir que el lenguaje, consecuentemente, es un fenómeno vivo, en permanente progreso, que se nutre del contexto en que se desarrolla y que en parte también está condicionado por las tecnologías a través de los cuales los seres humanos se comunican. En breves palabras, el lenguaje es algo, por su propia naturaleza, permeable.
Hoy en día, el soporte por autonomasia en lo que a comunicación se refiere no es otro que internet, cuyas peculiaridades (entre otras, la inmediatez, la interactividad y la convergencia de diferentes formas de expresión escrita, oral, icónica...) han alterado profundamente el lenguaje que se utiliza en cada uno de sus rincones.
Pero en esa mutación que se está registrando en el lenguaje, además, no podemos obviar otra realidad que pone en evidencia hasta qué punto internet ha supuesto una revolución en relación a otras tecnologías precedentes. Y es el hecho de que, en comparación con medios como la televisión o la radio, la red de redes y, especialmente tras la conquista de la web 2.0, concede a los usuarios un papel protagonista en la propia evolución del lenguaje.
Por ejemplo, a diferencia de la tele, que impuso, en su lógica de comunicación vertical, unos determinados usos del lenguaje a las audiencias (además, vinieron con ella palabras importadas de otras idiomas como los realities, que hemos incorporado plenamente a nuestro cajón de sastre), la web social destaca por permitir, como canal, que los usuarios interactúen entre sí de un modo horizontal, lo que trae como consecuencia que tengan una responsabilidad directa en la manipulación que se hace del lenguaje y, por consiguiente, en la formación de ese ciberlenguaje que estamos empezando a proyectar. Como dice Ernesto Antonio Parrilla, en un interesante ensayo titulado 'Alteraciones del lenguaje en la era digital', "la principal característica de esta nueva realidad es que no son los medios los que imponen el cambio, sino sus usuarios".
Podemos decir, así, que el ser humano ha recuperado parcialmente la potestad de intervenir en el lenguaje que se practica de una manera tecnológicamente mediada, lo que no deja de ser una buena noticia habida cuenta de los riesgos inherentes a la concentración de poder en unos pocos medios de los llamados ahora 'tradicionales'. Sin embargo, con esta democratización del lenguaje, tampoco queremos lanzar un mensaje favorable en torno a las alteraciones que está sufriendo nuestro sistema de comunicación más esencial en la red. Creemos que, como analizadores, no debemos, de partida, ni alabar ni criticar desde un paradigma vacunador los usos de este ciberlenguaje. La hipótesis que, por así decirlo, queremos demostrar es que, más allá de su corrección o incorrección, constituye una variedad lingüística por derecho propio y examinar cómo los jóvenes, grandes responsables del camino que tome en el futuro esta nueva forma de expresión, hacen uso de ella en sus interacciones.
En este acercamiento que pretendemos acometer nos centraremos en el ciberlenguaje que se practica en redes sociales como Facebook, Tuenti o Hi5, por mencionar algunas de ellas.
Para ir de lo más general a lo particular, empezaré diciendo que por lenguaje podemos entender una herramienta comunicativa básica. Ahora bien, ¿es el lenguaje que emplean los jóvenes usuarios de medios en internet el mismo que se viene utilizando en la comunicación oral o en la comunicación escrita? Es evidente que no. Por tanto, la primera medida de precaución sería subrayar que el lenguaje de los JUM responde a un estilo o modo de comunicar diferente a los que se han practicado desde tiempos rémotos. Algunos investigadores incluso lo enmarcan dentro de una variedad lingüística con plena validez.
"El ciberlenguaje se presenta como una variedad heterogénea, sumamente creativa y en evolución", dicen Giammatteo y Albano (2009).
Podemos inferir que el lenguaje, consecuentemente, es un fenómeno vivo, en permanente progreso, que se nutre del contexto en que se desarrolla y que en parte también está condicionado por las tecnologías a través de los cuales los seres humanos se comunican. En breves palabras, el lenguaje es algo, por su propia naturaleza, permeable.
Hoy en día, el soporte por autonomasia en lo que a comunicación se refiere no es otro que internet, cuyas peculiaridades (entre otras, la inmediatez, la interactividad y la convergencia de diferentes formas de expresión escrita, oral, icónica...) han alterado profundamente el lenguaje que se utiliza en cada uno de sus rincones.
Pero en esa mutación que se está registrando en el lenguaje, además, no podemos obviar otra realidad que pone en evidencia hasta qué punto internet ha supuesto una revolución en relación a otras tecnologías precedentes. Y es el hecho de que, en comparación con medios como la televisión o la radio, la red de redes y, especialmente tras la conquista de la web 2.0, concede a los usuarios un papel protagonista en la propia evolución del lenguaje.
Por ejemplo, a diferencia de la tele, que impuso, en su lógica de comunicación vertical, unos determinados usos del lenguaje a las audiencias (además, vinieron con ella palabras importadas de otras idiomas como los realities, que hemos incorporado plenamente a nuestro cajón de sastre), la web social destaca por permitir, como canal, que los usuarios interactúen entre sí de un modo horizontal, lo que trae como consecuencia que tengan una responsabilidad directa en la manipulación que se hace del lenguaje y, por consiguiente, en la formación de ese ciberlenguaje que estamos empezando a proyectar. Como dice Ernesto Antonio Parrilla, en un interesante ensayo titulado 'Alteraciones del lenguaje en la era digital', "la principal característica de esta nueva realidad es que no son los medios los que imponen el cambio, sino sus usuarios".
Podemos decir, así, que el ser humano ha recuperado parcialmente la potestad de intervenir en el lenguaje que se practica de una manera tecnológicamente mediada, lo que no deja de ser una buena noticia habida cuenta de los riesgos inherentes a la concentración de poder en unos pocos medios de los llamados ahora 'tradicionales'. Sin embargo, con esta democratización del lenguaje, tampoco queremos lanzar un mensaje favorable en torno a las alteraciones que está sufriendo nuestro sistema de comunicación más esencial en la red. Creemos que, como analizadores, no debemos, de partida, ni alabar ni criticar desde un paradigma vacunador los usos de este ciberlenguaje. La hipótesis que, por así decirlo, queremos demostrar es que, más allá de su corrección o incorrección, constituye una variedad lingüística por derecho propio y examinar cómo los jóvenes, grandes responsables del camino que tome en el futuro esta nueva forma de expresión, hacen uso de ella en sus interacciones.
En este acercamiento que pretendemos acometer nos centraremos en el ciberlenguaje que se practica en redes sociales como Facebook, Tuenti o Hi5, por mencionar algunas de ellas.
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jueves, 5 de mayo de 2011
Los JUM, a escena
Entre mensaje y mensaje de lo que será mi futuro tema, quería mostrar un vídeo que me ha hecho reflexionar en la responsabilidad que nos concierne a los docentes en lo que se refiere a la enseñanza de esas futuras generaciones que han nacido con el móvil inteligente e internet bajo el brazo. Tal y como nos sugieren los diversos jóvenes en este montaje, la educación aún no es todo lo dialógica que debería ser y es por ello que toda la comunidad educativa y, en especial, los profesores deberían liderar unos vientos de cambio que llevaran a sacar provecho de los medios 2.0 que ya tenemos al alcance de nuestra mano. Estaríamos cometiendo un gran error si no incorporáramos en nuestra práctica docente -y en coexistencia con otras metodologías más tradicionales que, en ocasiones, siguen siendo necesarias- aspectos como el trabajo colaborativo, la construcción activa de conocimientos o la competencia comunicativa a través de herramientas como las de la web 2.0. ¿Aceptamos el reto?
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jueves, 7 de abril de 2011
Protozoo de lo que será mi trabajo
Tras lo comentado en el segundo chat, he intentado hacer un ejercicio de lluvia de ideas sobre posibles trabajos para la asignatura de 'Generación-Net'. En mi caso, como docente, me gustaría proceder al análisis de los JUM en el contexto escolar, aunque aún estoy a años luz de saber qué actividad de las muchas que realizan los jóvenes dentro de la escuela es la que más me seduce. Así, a bote pronto, como he comentado en el foro de la asignatura, esto es lo que más tentación me causa:
-Por una parte, había pensado también en tomar como objeto de estudio a mi hermano, de 24 años, jugador habitual de World of Warcraft pero, al mismo tiempo, estudiante de Grado Superior de Música. Quizás sería interesante desmentir el tópico negativo que arrastran los videojuegos desde el estudio de una serie de casos de personas que, a pesar de jugar, también son capaces de sacar adelante unos estudios complicados como son los musicales.
-Otra idea que se me había venido a la cabeza, aunque quizás estaría supeditada a la colaboración que me quisieran prestar los autores de los blogs, es estudiar los usos de internet por parte de JUM que son creadores de contenidos en internet. Me refiero, por ejemplo, a jóvenes como Juan Carlos (cuyo enlace pasé ayer en el chat: http://www.juankiblog.com/2006/11/sobre-mi.html), que utilizan internet no sólo para fines estrictos de entretenimiento sino también para aportar su visión del mundo de manera escrita.
-Por último, teniendo en cuenta mi actual situación (estaré en Belfast hasta, como mínimo, julio), quizás sería interesante, aunque no sé si será posible, plantear un trabajo de estudio de los JUM en dos países diferentes (España y Reino Unido). De hecho, una de mis clases de español está compuesta por jóvenes que se mueven en esas edades y podría tener acceso a ellos en los próximos meses. Lo ideal, para propiciar una comparativa, sería colaborar con otro compañero/a que hiciese el mismo análisis, pero en un instituto o una universidad (lo mío es un College, no es ni una cosa ni otra, es una conjunción de las dos). Y, más tarde, se podrían extrapolar resultados y analizarlos conjuntamente para ver en qué difieren y en qué se asemejan los JUM de dos realidades diferentes.
En los tres casos, creo que toco un poco todos los palos que trata de abarcar esta asignatura, esto es, las características de los JUM, la construcción de conocimiento de este colectivo y su uso de las herramientas digitales. Espero, a lo largo de las próximas semanas, dar con la tecla exacta de lo que quiero hacer. En cualquier caso, estoy seguro de que esta asignatura nos va a ayudar a entender mejor a los alumnos a los que, como en mi caso, nos dirigimos. ¿Habrá que tener miedo o esperanza en ellos?
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miércoles, 6 de abril de 2011
Algunos apuntes sobre el control de internet
Familia y control fue otro de los temas que salieron en el primer chat de la asignatura. Aunque, a medida que avance el curso, profundizaremos más en ello, quería comentar brevemente algunas conclusiones de un monográfico sobre control parental editado por el Ministerio de Educación. Está disponible en:
http://recursostic.educacion.es/observatorio/web/es/component/content/article/909-monografico-control-parental?start=2
Me ha llamado la atención el tono con el que se trata, en algunos fragmentos, a los jóvenes. Parece que, en cualquier momento, pueden poner en jaque el control de sus padres y hacer un uso 'fraudulento' de internet. Como ejemplo, este extracto en el apartado 'Conclusiones':
"Si nuestro hijo se conecta con el único usuario del equipo, casi con seguridad que su perfil es de administrador y, poco a poco (o rápidamente) aprenderá lo que tiene que hacer para saltar cualquier tipo de control".
Además, también se hace alusión a los efectos perniciosos de internet como vehículo de adicción y de aislamiento social.
"Internet también puede producir peligrosas adicciones, como son los juegos de red, las redes sociales, los chats [...]".
"El menor con problemas de socialización puede encerrarse mas en sí mismo, ya que al disponer de una herramienta que le abre las puertas al mundo no necesita la comunicación directa con los demás".
Tras los ejemplos que he visto en el blog de Marga, se comprueba que el discurso oficial en torno a internet tiene algo del paradigma vacunador que, según Masterman, trataba de desprestigiar en la escuela el valor informativo/cultural de otros medios de comunicación como la radio o la televisión. En pocas palabras, los profesores de la vieja escuela eran reacios a admitir que algunos de estos medios, entonces no tan tradicionales, pudieran educar y servir de plataforma intelectual para analizar y comprender el mundo.
Enlace: http://www.fe.unb.br/catedra/bibliovirtual/educacaovirtual/educonline/la_revolucion_de_la_educacion_audiovisual.htm
Si bien es cierto que la red de redes, como soporte en el que convergen múltiples medios y como nueva plaza de la interacción social, no está exenta de peligros, tampoco es menos cierto que flota en el ambiente una especie de aire proteccionista que alerta más sobre los inconvenientes que sobre las potencialidades de este gran escenario. No recuerdo, de hecho, ningún anuncio institucional que haya destacado algún aspecto positivo de internet más allá de la agilización de los trámites burocráticos. ¿Por qué no dar un toque de atención a la población sobre los beneficios que plantea? ¿Es la escuela la única responsable en esto? Como dicen algunos comunicadores, lo veremos después de la pausa publicitaria.
http://recursostic.educacion.es/observatorio/web/es/component/content/article/909-monografico-control-parental?start=2
Me ha llamado la atención el tono con el que se trata, en algunos fragmentos, a los jóvenes. Parece que, en cualquier momento, pueden poner en jaque el control de sus padres y hacer un uso 'fraudulento' de internet. Como ejemplo, este extracto en el apartado 'Conclusiones':
"Si nuestro hijo se conecta con el único usuario del equipo, casi con seguridad que su perfil es de administrador y, poco a poco (o rápidamente) aprenderá lo que tiene que hacer para saltar cualquier tipo de control".
Además, también se hace alusión a los efectos perniciosos de internet como vehículo de adicción y de aislamiento social.
"Internet también puede producir peligrosas adicciones, como son los juegos de red, las redes sociales, los chats [...]".
"El menor con problemas de socialización puede encerrarse mas en sí mismo, ya que al disponer de una herramienta que le abre las puertas al mundo no necesita la comunicación directa con los demás".
Tras los ejemplos que he visto en el blog de Marga, se comprueba que el discurso oficial en torno a internet tiene algo del paradigma vacunador que, según Masterman, trataba de desprestigiar en la escuela el valor informativo/cultural de otros medios de comunicación como la radio o la televisión. En pocas palabras, los profesores de la vieja escuela eran reacios a admitir que algunos de estos medios, entonces no tan tradicionales, pudieran educar y servir de plataforma intelectual para analizar y comprender el mundo.
Enlace: http://www.fe.unb.br/catedra/bibliovirtual/educacaovirtual/educonline/la_revolucion_de_la_educacion_audiovisual.htm
Si bien es cierto que la red de redes, como soporte en el que convergen múltiples medios y como nueva plaza de la interacción social, no está exenta de peligros, tampoco es menos cierto que flota en el ambiente una especie de aire proteccionista que alerta más sobre los inconvenientes que sobre las potencialidades de este gran escenario. No recuerdo, de hecho, ningún anuncio institucional que haya destacado algún aspecto positivo de internet más allá de la agilización de los trámites burocráticos. ¿Por qué no dar un toque de atención a la población sobre los beneficios que plantea? ¿Es la escuela la única responsable en esto? Como dicen algunos comunicadores, lo veremos después de la pausa publicitaria.
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Generación Net
Pesquisas para el segundo chat
En el último chat, el profesor César Bernal nos sugirió que investigáramos sobre diferentes temáticas que van a ser abordadas durante la asignatura de Generación Net. He de decir que algunas de ellas ya nos eran conocidas, aunque, no por ello, son menos interesantes. Durante los últimos días he estado revisando algunos artículos que pueden servir para completar la visión que tenemos de los JUM. A modo de resumen, voy a extraer las principales píldoras reflexivas de esas reflexiones ajenas:
En esta entrevista, la profesora de la UNED, Laura Méndez Zaballos, afirma, a colación de la capacidad de los JUM de interpretar críticamente los videojuegos, que "aunque los niños y jóvenes son nativos digitales, no significa que estén alfabetizados en los medios que usan. Para ello necesitan la ayuda del adulto, que, aunque no es experto en el medio, si lo es en la interpretación de los códigos y los mensajes y significados presentes en ellos".
Aquí, anotaría yo que uno de los problemas que tenemos con respecto a los nativos digitales es precisamente la falta de competencia digital por parte de los adultos y, más importante aún, la carencia de una formación crítica en relación con los medios a los que estamos expuestos. Resulta muy difícil alfabetizar a los JUM si en las propias familias existe un vacío de alfabetización audiovisual y digital. Quizás habría que sofocar los fuegos de dos necesidades paralelas para propiciar un mejor entendimiento de las potencialidades, peligros e implicaciones de las TIC: las de los propios JUM como sujetos individuales y las de los microsistemas (familia, sobre todo) en que se insertan.
Por otra parte, también sobre nativos digitales, recomiendo leer el cuestionario que Sergio M. Mahugo, profesor de Periodismo, utilizó para detectar la alfabetización digital de sus estudiantes de cuarto de carrera.
Entre otras lindezas, el profesor concluye, tras exponer varias respuestas de sus alumnos, que éstos "usan internet para bajar música, series o pelis, y para chatear; y que en la universidad apenas se les ha conseguido acostumbrar al uso del Word para escribir". No deja de ser sorprendente que, aunque se trate de una muestra pequeña, sus estudiantes admitan que no utilizan frecuentemente aplicaciones como Final Cut, Power Point o Audacity, que deberían formar parte de la práctica habitual de todo periodista. Lamentablemente, como le sucedió a un servidor en su carrera de Periodismo, creo que buena parte de la culpa la tienen los propios docentes, tanto los que educaron a esos estudiantes durante su adolescencia como los que ahora han cogido el testigo en la educación superior. Parece que no ha cambiado mucho el panorama desde que yo dejara la facultad de Ciencias de la Información. Otra última perla de Mahugo: "Insisto, nuestros nativos digitales utilizan internet para chatear. Son estudiantes de periodismo y ni siquiera están registrado en periódicos online".
También localicé, en el curso de mi tarea documental, dos artículos en el diario El País sobre los nativos digitales.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Aprendizaje/modo/esponja/elpepisoc/20081221elpepisoc_2/Tes
Del primero destacaría las declaraciones de dos fuentes consultadas por el periodista. En concreto, este extracto:
Del primero destacaría las declaraciones de dos fuentes consultadas por el periodista. En concreto, este extracto:
La profesora Soledad González dice que los alumnos tienen más información, pero que sus análisis tienden a ser más superficiales. Mar Monsoriu, consultora tecnológica experta en Internet, va más lejos. "Son un poco más comodones que la generación anterior. Es la generación del corta y pega, la Red se lo da todo hecho y han perdido la capacidad de estudio, de investigación, de reflexión".
Y del segundo, me quedaría con este fragmento:
¿Nuestra responsabilidad como padres? Prepararlos para el entorno en el que van a vivir. Un mundo con redes sociales, contenidos hiperabundantes, y ordenadores como parte fundamental de la vida. Manejarse hoy en la Red, mantener una presencia online es como saber idiomas, una habilidad esencial, que se aprende practicándola. Los nativos digitales desarrollan sus habilidades para vivir en el futuro digital, un entorno al que ellos mismos están dando forma. Y mientras, algunos padres los castigan sin ordenador.
En resumen, y para no alargarnos más de la cuenta, lo que deducimos de la situación actual de los nativos digitales es que, no por haber nacido en la época de los teléfonos inteligentes, los netbooks y el internet sin cables, son más capaces que los llamados inmigrantes digitales de controlar la tecnología. Todo lo contrario. Lo que se observa es que, dada la falta de una verdadera alfabetización digital que se acometa desde las primeras etapas educativas, los JUM se convierten en las víctimas perfectas para que las industrias más influyentes (la mediática, la cultural...) prolonguen su poder a través de sus diferentes mecanismos de manipulación y persuasión. Es la tecnología o, mejor dicho, los poderes detrás de esas tecnologías, los que controlan a los JUM. Por eso, considero que urge una revisión de todo el sistema educativo y no sólo desde el plano pedagógico, sino también desde el punto de vista de los contenidos. Y es que, como ya mencioné en un mensaje en el hilo sobre Nativos digitales de la asignatura de ‘Principios de la Sociedad del Conocimiento’, “seguramente el tiempo del que dispone un docente en Secundaria no permite abarcar temas que se escapen al currículum de un determinado curso”. Así que, como educomunicadores, nos interesaría decantarnos por un camino que quizás fuera menos ambicioso en cuanto al número de contenidos impartidos, pero que fuera más profundo, reflexivo y revelador en su acercamiento a diversas temáticas que nos afectan.
La realidad es que la competencia digital está hoy en día descuidada y normalmente se piensa que consiste únicamente en saber manejar una herramienta TIC determinada. Pero, como ya hemos visto a lo largo de este Máster, más que el dominio técnico del instrumento, lo que nos interesa para sacar a los JUM de su ceguera particular es hacer hincapié en los usos que pueden dar a estas tecnologías y las posibilidades comunicativas que ofrecen para colaborar, inventar o adquirir nuevos conocimientos en interacción con otros estudiantes.
¿Podemos hacer aún algo por ellos? En mi humilde opinion, estimo que es posible hacerlo pero siempre que se aborde el problema desde la coordinación de diferentes frentes interconectados (Gobierno, escuela, familia). También hay que tener en cuenta el componente psicológico, ya que hay unas edades, sobre todo a partir de Bachillerato, más adecuadas, por el grado de madurez que se va adquiriendo, para poner en duda algunas cosas que nos rodean.
En conclusión, pienso que los JUM no son superdotados tecnológicos por el mero hecho de haber nacido en la era digital. Y, aunque lo fueran, lo deseable sería que, más que sabelotodos de las TIC, se convirtieran en personas inteligentes y juiciosas. Sólo así se podrá tener una verdadera competencia digital.
En conclusión, pienso que los JUM no son superdotados tecnológicos por el mero hecho de haber nacido en la era digital. Y, aunque lo fueran, lo deseable sería que, más que sabelotodos de las TIC, se convirtieran en personas inteligentes y juiciosas. Sólo así se podrá tener una verdadera competencia digital.
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